“La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de bailar bajo la lluvia”

Vuelta a las andadas por Orellana, esta vez con el pronóstico del tiempo meteorológico que a los que conocemos el lugar bien nos gusta, viento, lluvia y tormenta, ¡a darle caña a los remos!.

Acompañado de mi fiel Tango y Sara, el jueves el tiempo nos permitió marchar en barca al destino previsto con un sol radiante.

Llegados a una inmensa recula donde pensé que los peces podían seguir deambulando un poco perdidos y hambrientos buscando alimento tras la freza me dispuse a colocar las posturas en los enclaves donde otros años ya obtuve buenas capturas y en los que la tormenta iba a hacer de ellos unos sitios muy interesantes, fijándome en dos grandes bajadas de pizarra en forma de salientes de la recula que el viento azotaría de lleno al venir del suroeste para levantar cualquier resto de comida y oxigenar el agua, por lo tanto habría que colocar un buen shock leader para que no me segase la línea.

Opté por usar combinaciones de las chufas XL y de los Popup de Cgbaits. 

Estas chufas son letales y a prueba de las primeras apariciones del cangrejos sin complicarme demasiado ya que en este periodo estival yo ya no me la juego y prefiero asegurarme de que el cebo siga intacto. 

Junto a estas posturas utilicé un cebado de bolas de 18mm de Sv1 junto a su lumen y el mix dulce, una explosión de atrayentes en forma de nube que despertó el apetito de estas extremeñas.

Mis presagios no fallaron, la caída del sol y las primeras gotas de lluvias me condujeron a las primeras picadas, lo que me hizo tener la noche bastante movida.

Estos peces fueron los que en mejor forma se encontraban durante las dos noches en los que no cesó la actividad, pues los demás aparecieron demasiado afectados por el desgaste de la reproducción, haciéndome incluso por tema de ética cambiar de pesquil.

Estuve sin pegar ojo esas dos noches entre sacar y meter de nuevo las líneas, pero ya habría día para descansar después del RockandRoll.

Las picadas se sucedieron repetidamente, y aunque el pez más grande no superó los 18 kilos pude disfrutar de peleas muy emocionantes bajo la lluvia.

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